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Buscando jornales en Perpignan

No hace mucho tiempo que cientos de vecinos de Alcalá del Valle tuvieron que emigrar a Francia a trabajar en las temporadas agrícolas y esto se veía como una gran desgracia. Pero llegó la crisis, que todo lo cambió, y hoy se ve como una salida laboral, toda una oportunidad y un carro al que muy pocos se niegan a subir porque más vale un jornal fuera de casa que seguir esperando a que la recuperación económica llegue y el trabajo regrese como lo hizo antaño.
A pesar de que el flujo de inmigración hacia el país galo es complicado de controlar, desde el Ayuntamiento alcalareño entienden que este año serán entre 600 y 700 personas las que se marchen para aprovechar las campañas del melocotón en Perpignan o la vendimia francesa, que llega en septiembre. De hecho, ya son muchos los alcalareños que se encuentran en la tierra de la Torre Eiffel y no precisamente de turismo o para conocer en persona al ratón Mickey. La mayoría de estos emigrantes, familias completas en muchos casos, tratarán de enlazar una campaña con otra y volver lo más tarde posible, tratando de estar por allí, por Bélgica o por Holanda, hasta por lo menos el día de Todos los Santos.
Otra de las localidades que más emigrantes está mandando a Francia es Olvera. El Ayuntamiento de este municipio, ante la falta de oportunidades de trabajo en la zona, puso en marcha un programa en 2008 para buscar trabajo a sus vecinos en Francia. Este programa no se centró en buscar trabajo a jornaleros de la agricultura, sino que está tratando de exportar albañiles, carpinteros o electricistas, así como otras profesiones relacionadas con la obra, aunque también se trata de buscar salida a desempleados de la hostelería y los servicios. En los seis primeros meses del año son 111 las personas que se han acogido a este programa y en los próximas semanas se espera que este número suba con la puesta en marcha de las campañas temporeras agrícolas.
Los propios trabajadores y las autoridades locales están percibiendo como este año «hay mucha gente que se va a la aventura, sin un contrato en origen». La forma habitual de contratación se hace a través de los encargados (alcalareños de origen) de las fincas importantes, que son los responsables de reclutar a los trabajadores de la zona, respondiendo por ellos ante los patrones. Las relaciones familiares, las amistades y la confianza son la clave a la hora de encontrar empleo. Eso está llevando a muchos a hacer el petate, ante las necesidades que tienen, para tratar de buscar por su cuenta el jornal que no encuentran a través de otros.
Otro de los fenómenos que parece que se recupera es el de los estudiantes que en unos meses tratan de buscar el dinero que necesitarán para seguir con el curso académico en invierno. El concejal del Ayuntamiento de Alcalá, Pedro Jiménez (IU), así lo confirma, recordando su propia experiencia: «Yo hice lo mismo cuando estudiaba y ahora se ve que está sucediendo lo mismo».
Desde el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) y otras organizaciones sindicales se destaca que el principal problema que encuentran los jornaleros en Francia es el tema del alojamiento. En muchas fincas proporcionan viviendas en los propios campos, pero las condiciones de vida allí no son todo lo buenas que quisieran los jornaleros.
Los trabajadores destacan que durante una buena campaña en Francia, enlazando varias temporadas de frutos y dedicándose a trabajar las máximas horas posibles, pueden llegar a reunir entre unos 4.000 y 5.000 euros que después utilizarán para ir pasando el resto del año en su pueblo.
LA VOZ DIGITAL
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